Eclipse nace del encuentro entre dos luces: la que se muestra y la que se insinúa. Su forma esférica suspendida en el aire evoca ese instante cósmico en el que un astro abraza a otro y el tiempo parece detenerse.
Una línea de luz atraviesa su cuerpo como un anillo orbital, creando un halo suave y preciso que transforma el espacio en un refugio de calma.
Eclipse es perfecta para dormitorios, rincones íntimos o espacios donde la luz debe sentirse más que verse.
Una presencia silenciosa que convierte cada noche en un pequeño fenómeno astronómico.